Networking: pues vale

12 de noviembre de 2008 · Escrito en Web 3.0 sucks too por Jorge Galindo ·

Iba a contestar esta entrada de Consultor Anónimo, pero la respuesta me estaba quedando demasiado inspirada (es decir: larga),  y además no era una respuesta tal cual a lo que él planteaba, con lo que estoy de acuerdo, sino más bien un punto de vista complementario. Así que he pensado que casi mejor hago una entrada sobre networking. Que es un término que a los sociólogos nos produce como repelús. Al menos a mí, vamos.

Porque bajo mi punto de vista, el problema es ponerle un nombre. Networking. Qué cosa tan superflua. Tan marcada, cerrada, y pretendidamente bajo control activo.

Bah.

No me malinterpreten. Hace un par de semanas fui al Iniciador de Valencia. Aparte de una charla sin mayor interés, allí me reencontré con una persona, y me encontré con otras varias. Acabé con el reencontrado y con uno nuevo, del que tenía referencias de solvencia. Eran las 9 de la noche. Vino mi socio. A las 2 de la madrugada, teníamos un nuevo proyecto conjunto en marcha.

En mi puta vida llamaría a eso networking, ironías aparte. Voy a un sitio donde sé que hay gente con intereses similares a los míos, entablamos conversación y nos resultamos mutuamente interesantes, hay un proyecto en el aire, podemos llevarlo adelante, se intenta, se hace. Y punto. Si te obsesionas con algo que ya tiene un nombre y te tomas como una obligación, o al menos como una cuestión activa y de la que te responsabilizas, mal. Forzar relaciones sociales, pensar que puedes etiquetarlas y tener todo el control sobre ellas, es un error. Saber que existen, que surgen más o menos solas pero requieren de iniciativa, selección y buena disposición, bien. Eso es aprovechar dinámicas sociales, no tomarlas como una actividad empresarial obligatoria y encasillada.

Esa es una.

La otra es que, en este santo país, el “conozco a”, “soy de” y demás sistema de referencias informales siempre ha tenido un gran peso. Tenemos un esquema de relaciones microsociales muy fuerte, con un sistema de valores que prima la recomendación y la cercanía (por qué, es otro tema). Aprovechémoslo, ¿por qué no? Todo depende de la escala que se siga para valorar la cercanía y la referencia: cercanía de intereses, complementariedad y referencias de solvencia, bien. Cercanía de gustos, geográfica o de cualquier otro tipo, ocupaciones similares y referencias de alguien en quien crees confiar, mal.

Si le quieren llamar networking, háganlo. Pero yo ya les aviso: es absurdo, y probablemente contraproducente.

¿Cómo se aplica todo esto al mundo no real, también conocido como redes sociales? Bueno, eso lo dejamos para la segunda parte de la entrada. Que la habrá.

3 aportaciones menores pero estimables:

  1. De Consultor Anónimo, el 12 de noviembre de 2008 a las 4:40 pm

    Vale, llamémoslo networking, dinámicas sociales o como se quiera. Pero parece evidente que existen. Y estaremos de acuerdo que ante ellas se puede adoptar un papel puramente pasivo, o un papel activo; y eso es una elección. Llevado al extremo, genera ese “networking de cartón piedra” que tan perjudicial es: no genera relaciones sólidas, sino mera apariencia. Pero entre eso y la pura pasividad hay muchos escalones.

    Sin duda, la perspectiva sociológica aportará infinidad de matices; pero hay que tener en cuenta que (como sucede habitualmente en materias que nos son ajenas) los legos en la materia no profundizan (profundizamos) en todos esos matices, sino que nos quedamos con una versión básica y funcional, pero muchas veces suficiente. Y en este caso, se le llama “networking” :)

    En todo caso, me parece que en realidad nos movemos en el mismo terreno.

  2. De Jorge Galindo, el 12 de noviembre de 2008 a las 4:48 pm

    Es decir: estamos de acuerdo, pero yo me he puesto quisquilloso.

    Deformación profesional, supongo.

    ;)

  3. [...] Networking: pues vale [...]

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