Mil millones de de tweets: Twitter, ese fenómeno.

12 de noviembre de 2008 · Escrito en Web 3.0 sucks too por Jorge Galindo ·

Lo leo en TechCrunch y también en Mashable: Twitter ha llegado a los mil millones de mensajes. ¿La fuente? GigaTweet, un gracioso contador de tweets desarrollado por Popacular.

Algunas consideraciones.

Primera: Twitter es obviamente adictivo.

Segunda: GigaTweet también lo es para ciertos editores de los dos blogs-referencia en el mundo 2.0.

Tercera: no es del todo cierto que Twitter sea inútil. La gente de La Ventana le encontró una utilidad bastante buena, por ejemplo. Una vez dejamos claro que no es microblogging, y que conste que es algo que los creadores de Twitter nunca pretendieron, es cierto que resulta una herramienta de comunicación válida en algunos ámbitos. Y no sólo válida, sino cojonuda para cosas como cobertura de acontecimientos de forma inmediata, grupos de trabajo, o difusión de ciertos enlaces y noticias a tu grupo de allegados. Yo, por ejemplo, tengo dos cuentas: una para soltar salvajadas, y otra para comunicación profesional con la gente con la que estoy trabajando en un momento dado.

Cuarta: uniendo la primera y la tercera, algunos usos de Twitter me siguen resultando curiosos, casi patológicos. Entiendo que su concepto incluye el qué haces y el dónde estás en cada momento, pero hay veces, las más, que eso carece total y absolutamente de relevancia. Sobre todo cuando tienes unas updates no protegidas y una cantidad de followers superior a tu círculo inmediato de interés. Entonces entramos en egoesfera puro y adicción. De ahí mi reticencia inicial al cacharro, vencida poco a poco, hasta encontrarle su aquel.

Ya vencida. Porque lo genial de Twitter es que, como en toda aplicación que funciona con dimensión social, tú eliges tu ruido. Y descartar lo que te molesta para quedarte con la parte de Twitter que para ti es útil está sólo a dos clicks de distancia. Eso, sumado a la falta de un modelo de negocio no ya claro, sino mínimamente vislumbrado, hace grande la proeza de los mil millones de tweets.

Quinta: ay, Twitter, o cómo algo se les fue de las manos y ahora no tienen ni zorra de cómo sacarle dinero. Pero nunca chaparán el chiringuito si no es que se les hunde, porque es demasiado bueno como para que muera.

Aún no.

Una aportación menor pero estimable:

  1. De Dani, el 12 de noviembre de 2008 a las 10:45 pm

    ¡Uh oh! Ahora tu twitter va a tener un posicionamiento cojonudo si buscas “comunicación profesional” en Google. No lo dudes.

    Polladas aparte:

    1. Venga, hombre, Twitter no es taaaan adictivo. Al menos, no para todo el mundo. Yo cada vez lo utilizo menos, la verdad (tb. por la carga de trabajo, lo admito). Aunque luego tienes ejemplos como edans (al que no sigo) o sblanco (a la que sí) que twittean cada 12′2 minutos aproximadamente (de media).

    2. Ok: sí puede ser una herramienta cojonuda, como bien tú dices. 100% de acuerdo. De hecho, yo me enteré antes de la explosión en la universidad de Navarra por el twitter de Orihuela que por los medios tradicionales. Es sólo un ejemplo, pero muestra claramente cómo para “la retransmisión de eventos en directo” es muy bueno.

    3. Coincido también en mis dudas iniciales sobre el cacharro. También era reticente, y también tardé en cogerle el gustillo al asunto. Y creo que aún no sé muy bien el motivo: de cada 100 twits, puede ser que haya un 5-10% realmente interesantes (links, comentarios originales…). El resto suele entrar dentro de las categorías “hola buenos días”, “estoy cagando-meando o cualquier otra actividad-rutina diara”, “tontería” o “respuesta-personal-que-realmente-no-interesa-a-nadie-y-que-no-aporta-nada-pero-mola-más-responder-en-publico-me-la-suda-la-respuesta-privada”.

    4. Respecto a la egoesfera de twitter también creo, como tú esbozas, que hay dos tipos de usuarios principales (usuarios activos, me refiero, no registrados): los “normales” (con un número de personas a las que siguen “normal” y que permite usar la “herramienta”) y los “twitterstars” o “twitteradicts” que siguen a cientos (tal vez en respuesta a recíproco followeo, tal vez por afán coleccionista puro y duro), con lo que es imposible que realmente lean algo con sentido.

    5. Iba a poner muchas cosas más, pero me voy a cenar.

    (Además, cuánto jode ver quién no te followea con qwitter).

No se haga de rogar y diga algo.